Movido por la pura malicia y el deseo de dejar una marca imborrable de dolor antes de huir, Tariq agarró la tela del vestido de Hasret y la rompió con violencia de un solo tirón, dejándola vulnerable sobre el colchón.
Sin perder un segundo más, dio media vuelta y corrió desesperadamente hacia la salida trasera, dejando a la joven atada e inconsciente en aquella fría cama.
Tariq atravesó la penumbra de los pasillos secundarios, buscando frenéticamente una vía de escape hacia el desierto.
Pero al