Rebeca Miller
Volví a sentarme en mi silla. El aroma a café todavía flotaba en el aire de mi oficina. Abrí la carpeta principal y empecé a revisar los últimos detalles: las campañas de publicidad estaban casi listas, los diseños estaban aprobados y los presupuestos ajustados a lo que habíamos planeado.
Todo marchaba como debía.
Suspirar. Solo espero que los clientes queden satisfechos con todo el trabajo que hemos hecho. Este proyecto podría abrir muchas puertas… para mí, para la empresa, para