—Charles Schmidt
Adrien me miraba en silencio. Sus labios temblaban, pero no decía nada. Vi cómo luchaba por contener las lágrimas. Me partía el alma verlo así, lleno de dudas, celos, miedo… a perderme.
—¿Te gustaría contarme lo que sientes? —le pregunté—. No tienes que callarlo todo. Puedes decirme lo que quieras, aunque sea duro. Soy tu papá. Estoy aquí para escucharte.
Él bajó la cabeza.
—Tengo miedo —susurró finalmente—. Miedo de que los quieras más que a mí. De que un día… te vayas con ell