Llegué al encuentro con Amanda en el restaurante del Luxury, y al darme cuenta de que veía la entrevista, sentí que mis piernas estaban a punto de ceder ante ella. Acomodé mi mascara nervioso de que se diera cuenta y le sonreí un poco. Ella se puso de pie y extendió su mano hacia mí. La tomé con delicadeza y la llevé a mis labios. La ayudé a sentarse nuevamente y me senté alejado de ella. Necesitaba alejarme un poco, aunque en realidad deseaba todo lo contrario.
En completo silencio, el mesero