Había tomado una decisión que no sabía si iba a ser capaz de mantener. Pensar en ser dama de compañía me daba escalofríos, miedo, incertidumbre; pero ninguna puerta se abría, nadie me daba empleo, estaba viviendo en casa de Alison; y mi madre necesitaba dinero para ser operada. Eran varias razones que me impulsaban a elegir el “Luxury Place” como esa salvación que tanto necesitaba. Aun así, no me sentía capaz de vestir elegante, salir con algún caballero con mucho dinero y mucho menos ir a la c