Luego de algunas semanas perfectas con Fabián, las cuales se habían convertido en un sueño del que nunca quería despertar, mi realidad en el Luxury era cada vez más fuerte. Pero esas horas junto a él, al tiempo que le daba vida a mi pastelería, era mi momento más preciado. Sin embargo, de un día para otro todo cambió.
Ahora estoy con Sergio en Nueva york:
―¿Acaso no te gusta la vista de la habitación? ―dijo Sergio a varios metros de mí. Estábamos en un hotel de lujo.
Durante todo el viaje había