Después de vivir los días más hermosos y perfectos junto a Amanda, todo se había convertido en una terrible pesadilla. No saber de ella era una gran tortura. Sin embargo, ella se comunicó. Me dijo que estaba bien y aunque eso era lo que realmente importaba, solo quería correr a buscarla y protegerla.
Colgó la llamada ante mi insistencia de querer saber dónde estaba y sentí un enorme desespero por buscarla, por no dejar que Sergio o este nuevo cliente le hicieran daño, la tocaran, abusaran de el