Isabella
No sé en qué momento dejo de pensar con la cabeza y permito que mi corazón tome el control de mis actos.
Desde que conocí a Evans en aquel club supe que me estaba perdiendo de algo, que no era feliz, y que quizá tenía esperanzas de salir de la vida que llevo desde los dieciocho años.
Las terapias me han ayudado muchísimo, a veces sentía que era otra persona cuando regresaba a casa luego de una consulta con mi psicóloga Mara, pero todo cambiaba una vez cruzaba la puerta de casa. No entendía como Ryan me insistía tanto en asistir a las terapias y a la vez estaba en contra con lo que le contaba al llegar. Le decía todo lo que había exteriorizado en las sesiones, y él le restaba importancia y aseguraba que mi tranquilidad estaba a su lado, que mientras hiciera todo lo que él me pedía yo sería feliz.
Era una locura, lo sé.
Pero muy en el fondo, por mucho que sus palabras me embriagaran, y el sentimiento de culpa me llevara a cometer cada uno de sus actos violentos, yo sentía qu