Evans
No puedo soltarla, Isabella llora como si algo dentro de ella se hubiera roto y por un momento siento que me arrastra con ella. Nunca pensé que una persona produjera estas cosas en mí, como si sus problemas también fueran los míos; como si por aguna razón mi corazón estuviera en una pequeña parte unido al de ella.
¿Cómo sentir estas cosas por una mujer que a penas conozco? Y por si no fuera suficiente castigo, es la prometida de mi sobrino, ese que cada vez se me hace más ajeno.
Su respiración es torpe, entrecortada, y siento su cuerpo temblar debajo de la sábana que apenas logro acomodar sobre sus hombros. La logro sentar sobre mis piernas, y ella mantiene el rostro escondido en mi pecho, y mi mano se mueve sola en su cabello, intentando calmarla aunque yo mismo estoy al borde de perder los estribos.
Ryan… ¿Qué mierda estás haciendo?
No pregunto nada, al menos no todavía, solo acompaño su respiración.
—Tranquila —murmuro—. Ya está. Estás bien.
Ella se aferra a mi camisa, como