Capítulo 14: Llamas de Celos
El carabinero Tomás era como una piedra arrojada al tranquilo lago de Puquén, y las ondas se seguían expandiendo. Sin embargo, estas ondas no nacían completamente de la sospecha, sino más bien de una mente nublada por el amor.
Desde que vio a Valentina por casualidad en la clínica, Tomás se sintió profundamente atraído por esta mujer forastera de aire único, con una mirada que contenía un dejo de melancolía y resiliencia.
La investigó, al principio por hábito profesional y curiosidad hacia la "misteriosa extranjera", pero sobre todo, por el deseo de conocerla más. Esa curiosidad se transformó en una persecución ardiente.
A la mañana siguiente, cuando Valentina abría con cuidado la puerta trasera de la cabaña para ir a buscar agua al arroyo, casi choca con una figura alta. Tomás estaba allí, de pie, con un gran ramo de flores silvestres recién cortadas, aún con rocío, en las manos. Su rostro lucía lo que él creía era su sonrisa más encantadora.
"Buenos días