Capítulo 36: Sombra Regresiva y Corazón Helado
El regreso a Santiago fue sigiloso y rápido, como un fantasma infiltrándose en su antiguo territorio. Agustín utilizó todos sus recursos ocultos para asegurar que su paradero no se filtrara. Al pisar nuevamente tierra chilena, respirando un aire familiar y a la vez extraño, Salvaje (Diego) sintió que áreas inactivas de su mente se agitaban, aunque aún separadas por una densa niebla.
En el refugio seguro preparado por Agustín, el plan de contraataque comenzó de inmediato. Sin embargo, la realidad era más dura de lo previsto. Las pruebas del reloj podían asestar un golpe severo a Matías, incluso llevarlo a cargos criminales, pero eran insuficientes para arrebatarle instantáneamente el control real del Grupo Larraín. Matías había usado ese tiempo para, mediante complejos canjes de acciones, pactos de intereses y coerción, asegurar su dominio sobre la junta directiva y el negocio central.
"Si enviamos a Matías a prisión ahora, el Grupo Larraí