Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 39: La Soledad del Trono y el Amanecer a lo Lejos
Tras la violenta corriente de recuerdos, solo quedó una realidad fría, nítida, y un arrepentimiento que calaba los huesos. Diego Larrain, el hombre conocido en el mundo empresarial por su puño de hierro y su astucia, ahora parecía una bestia herida atrapada en una jaula. Se encerró en su estudio durante un día y una noche completos; botellas vacías esparcidas a sus pies, los ojos inyectados en sangre, su mente repitiendo incansablemente cada instante con Valentina y cada una de las decisiones erróneas que su desconfianza le había impulsado a tomar.
Agustín montaba guardia afuera, escuchando los ocasionales rugidos ahogados que salían de la habitación. Suspiraba, sabiendo que Diego necesitaba tiempo para enfrentar esta cruda verdad.
Cuando el amanecer volvió a teñir el cielo, la puerta del estud







