Capítulo 42.

Capítulo 42

Sarah.

El lunes amaneció con una luz grisácea que se filtraba por las rendijas de las persianas, pero no necesité la alarma para despertarme. No había pegado un ojo en toda la noche.

La imagen de Alejandro lanzando aquel reloj sobre la cama y la revelación de ese momento que compartimos me habían mantenido en un estado de alerta constante, como si estuviera esperando un ataque en medio de la noche.

Me puse el traje más sobrio que encontré. Un conjunto negro, cerrado hasta el cuello
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