Capítulo 41.
Capítulo 41
Sarah.
Alejandro no esperó a que yo abriera la mano. Sus dedos se cerraron sobre mi muñeca con la presión exacta para hacerme abrir la mano. Con un movimiento brusco, me arrebató el reloj.
Su rostro estaba a centímetros del mío; podía ver la tormenta contenida en sus ojos, una mezcla de triunfo oscuro y una rabia que parecía haber estado madurando durante años.
—Esto no te pertenece —sentenció él con una voz que vibraba por la ira.
Se dio la vuelta y, con un gesto cargado de violen