Capítulo 39.

Capítulo 39

Sarah.

El aire de las oficinas centrales del Grupo Ríos siempre me pareció demasiado asfixiante, pero hoy se sentía como una ventisca que me cortaba la cara.

Habían pasado apenas unas horas desde que desperté en la cama de Alejandro y, sin mediar palabra, me había ordenado presentarme en la oficina. No hubo preguntas sobre cómo me sentía, ni un "lo siento" por haberme trasladado a la fuerza. Solo un: "Vístete, el coche te espera abajo en veinte minutos".

Al cruzar el vestíbulo de cr
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