–¿Q-qué… qué hace esta mujer aquí?– dijo la suegra de Leonardo, aún en shock, alternando la mirada entre mí y la madre de Leonardo.
–Ella es Helena Lima, la nueva niñera de Dália– dijo Leonardo.
–¿Helena Lima?– repitió, frunciendo el ceño, antes de volver a mirar a la madre de Leonardo.
Ya no tenía dudas. Esas dos sin duda sabían quién era yo.
¿Pero cómo era posible que Leonardo fuera el único que no parecía reconocerme?
Si incluso ellas dos, a quienes nunca había visto antes, sabían quién era…