En los días que siguieron, Dalia y Sebastián continuaron con su rutina normal, yendo juntos a la universidad, tardando horas en volver a casa, sacando tiempo para ambos y disfrutando de sus últimos momentos juntos.
Llegó el día de la publicación de los resultados y, mientras unos celebraban haber aprobado todas las materias, otros refunfuñaban y lloraban por haber reprobado.
— ¡Genial! ¡Ahora podemos concentrarnos en organizarnos para el baile de fin de año! — celebró Sofía, entre las demás chi