–¿Qué?!– Julia y Leonardo preguntaron al mismo tiempo.
Leonardo no esperó una segunda confirmación y salió del cuarto, avanzando con pasos largos y rápidos, siendo seguido por las dos mujeres.
–Yo… yo estaba en el cuarto con la niña Dalia, entonces el señor Adrián entró, no dijo nada y la tomó en brazos, diciendo que iban a dar un paseo. Le pregunté si tenía su permiso, y él dijo que no lo necesitaba. Entonces tomó a la niña y salió del cuarto.–
–¡Señor!– Uno de los guardias apareció corriendo.