Leonardo tambaleó hacia atrás sintiendo que toda la habitación daba vueltas, y se apoyó en la cama.
–Siempre supe que Dalia es mi hija– continuó Adrián –Incluso antes de que naciera, por eso venía todos los años en su cumpleaños para verla. Y desde la primera vez que la vi, en su primer cumpleaños, la amé y quise llevármela conmigo, pero tú estabas en la cima, quitándoles todo a ambas familias, y vi que no eras solo un simple bastardo, y que si revelaba eso en ese momento, con toda la furia que