「Narrador」
Samanta entró con pasos suaves, aún con la bata de baño y el cabello húmedo recogido en un moño suelto. En sus mejillas aún quedaban rastros del vapor del spa, y sus uñas recién esmaltadas brillaban en color vino bajo la luz cálida de la habitación.
Pero el olor a colonia masculina y tela arrugada la alertó de inmediato.
Se detuvo en seco.
Matías estaba abriendo cajones. Su maleta yacía sobre la cama, ya medio llena. Ropa enrollada, camisas aún con la etiqueta, zapatos lustrados, tod