ARIA
Después de unos segundos en silencio, el comandante nos miró con seriedad y habló:
—Quería hablar contigo a solas. La boda está planeada para dentro de tres semanas. Supongo que mi hermana ya te lo habrá comentado.
—Sí, comandante.
—Las hembras te ayudarán con los preparativos —añadió sin rodeos, como si estuviera enumerando una lista de tareas. Luego giró su atención al pequeño.
—En cuanto al cachorro, supongo que ya sabe que debe obedecerme, ¿no es así?.
El niño asintió rápidamente,