SEIK
Ella asintió lentamente, y por primera vez levantó la mirada del todo, dejando que nuestros ojos se encontraran en un choque cargado de tensión.
—Vi tu cuerpo, y no me pasó desapercibido... —susurró, tan bajo que por un momento pensé que lo había imaginado.
El calor subió desde su cuello hasta sus mejillas, pero en su mirada no había arrepentimiento, solo un deseo innegable que estaba empezando a arrastrarme con ella.
'M*****a sea'.
Mi cuerpo parecía tener voluntad propia. Sin perder