El lunes después del examen el coche negro estaba en el aparcamiento.
Valerie lo vio desde la esquina antes de cruzar la calle, cuando la distancia todavía era suficiente para verlo entero: mismo modelo, mismo lugar de siempre en el lado derecho del aparcamiento, mismas ventanillas con el nivel de opacidad que no dejaba ver adentro pero sí te dejaba adivinar que alguien que veía todo desde ahí te estaba mirando si quería.
Estaba ahí el viernes cuando ella salió.
Estaba ahí el lunes cuando llegó