Se despertó a las cinco y cuarenta sin alarma.
La habitación estaba oscura y fría.
El tipo de frío seco de marzo que no tiene la humedad del invierno pero tampoco la promesa de la primavera, solo aire estático y quieto que se mete por los bordes de la ventana como si buscara algo que no termina de encontrar.
Valerie se quedó en la cama exactamente treinta segundos.
Los usó para hacer lo que había aprendido a hacer en los días de examen: revisar el estado, no los contenidos.
¿Durmió el cuerpo? S