El viernes los niños estaban mejor.
Fiebre baja, casi normal. Suficiente para quedarse en casa un día más pero suficiente también para que la energía volviera y con la energía el ruido y con el ruido la discusión constante sobre quién tenía el mejor bloque y quién había roto el barco de cartón que habían construido la semana pasada.
Valerie los dejó discutir.
Ella necesitaba pensar.
Había pasado la noche anterior con las palabras de Julián dando vueltas en la cabeza de la forma específica en qu