Tres días después de la conversación en la habitación, Matilde bajó las escaleras como si nada hubiera pasado.
Como si no hubiera tosido sangre en un pañuelo.
Como si no le hubiera dado a Valerie un cofre lleno de despedidas.
La anciana preparó cena. Pollo asado con papas, las que le gustaban a Julián. Pan recién horneado que llenó la casa de olor a domingo.
Julián llegó del pueblo con provisiones. Saludó con beso en la mejilla de su madre, dejó las bolsas en la mesa.
—Huele increíble.
—Tenía g