Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas matemáticas tenían una cualidad que Valerie había aprendido a amar sin proponérselo.
Eran ciertas.
No en el sentido de que fueran fáciles. Sino en el sentido de que cuando la respuesta era correcta, lo era sin margen de interpretación. No había versión alternativa del resultado. No había nadie que pudiera llegar al día siguiente y decirte que en realidad dos más dos era cinco si se miraba desde otro







