La prueba duró veintiún días.
El vigésimo primero fue un lunes de finales de noviembre con el sol bajo y frío que llegaba de costado por las ventanas del segundo piso y dibujaba rayas largas sobre los escritorios a primera hora.
Valerie llegó a las ocho en punto.
Como siempre.
La blusa gris con los botones pequeños. El pantalón negro. Los zapatos sin ruido.
Se sentó en su escritorio.
Encendió el ordenador.
Y en la bandeja de entrada, el primer correo era de Carmina de RRHH. Asunto: Actualizació