La sala de juntas de Montemayor Holdings nunca había estado tan llena.
Doce consejeros ocupaban sus lugares alrededor de la mesa de caoba, algunos con expresiones de curiosidad mal disimulada, otros con el ceño fruncido de quienes prefieren estar en cualquier otro lugar. En las sillas dispuestas contra las paredes, un pequeño ejército de asesores legales, asistentes y observadores esperaba el espectáculo que todos sabían que estaba por comenzar.
Andrés Castellanos presidía desde la cabecera nor