La mesa tenía doce sillas.
Era la primera vez que todas estaban ocupadas al mismo tiempo.
Isadora lo notó cuando se sentó y miró hacia los dos extremos y no vio ningún espacio vacío. Solo personas. Las personas que habían llegado por caminos distintos y terminado en el mismo punto: esta mesa, esta Navidad, este año en que el mundo se había vuelto suficientemente quieto para que doce personas pudieran sentarse juntas sin que hubiera nada urgente esperando al otro lado de la puerta.
Dante había c