Las veinticuatro horas del ultimátum se consumían como vela en cuarto sin ventanas.
Isadora no había dormido. No había comido. Solo había leído y releído los archivos clasificados que pintaban a su madre como algo que nunca imaginó: una operativa entrenada para matar, una agente de una agencia tan secreta que sus operaciones se borraban de registros oficiales antes de que la tinta secara.
—Operación Fénix —leyó en voz alta por quinta vezâ€". 1985. Guatemala. Objetivo: infiltrar red de tráfico q