El sobre tenía el sello dorado.
No era el sello azul estándar del correo diplomático de la comisión. Era el sello conmemorativo, el que se utilizaba exclusivamente para los eventos cumbres en el Palacio de las Naciones.
Dante lo vio en el montón del correo matutino.
Lo reconoció por la textura del papel verjurado y el gramaje casi obsceno del sobre. No lo abrió a contraluz. No revisó los sellos de seguridad. Los días de interceptar bombas de papel habían terminado.
Lo dejó sobre la mesa de la c