Rebeca contó durante dos horas.
Sin plan. Sin el orden cronológico que tiene la gente cuando narró su historia demasiadas veces y la tiene pulida. Con el desorden natural de quien la cuenta por primera vez de verdad, saltando de la infancia al año de la muerte de su madre y de ahí a los dieciocho años y de ahí a las primeras búsquedas del nombre Castellanos en los archivos públicos.
Su madre se llamaba Marcela.
Había trabajado en Buenos Aires en los años ochenta como administrativa en una empre