Los correos electrónicos cubrían la pantalla como un mapa de la traición.
Cientos de mensajes organizados por fecha, por remitente, por nivel de incriminación. Isadora se inclinó hacia adelante, sus ojos recorriendo las fechas y los nombres mientras Dante explicaba cada hallazgo con la precisión de un cirujano diseccionando un tumor. La luz azulada de los monitores bañaba sus rostros mientras la magnitud de la conspiración se revelaba línea por línea.
—Camila ha estado comunicándose con Andrés