Había un estudiante que se quedó después de la sesión.
No para hablar de inmediato.
Solo para estar en el espacio un rato más.
Dante lo notó cuando estaba recogiendo los materiales de la clase: el chico de la tercera fila que había participado dos o tres veces durante la sesión con preguntas que tenían más capas de lo que parecían en la superficie. Veintidós, veintitrés años. La cara de alguien que lleva algo pesado y ha aprendido a cargarlo sin que se le note del todo pero que esa tarde, por r