La fotografía ardía en mi mente mientras caminaba por el pasillo hacia el despacho de Sebastián. Dos horas. Víctor había obtenido una imagen mía de hace apenas dos horas. Eso significaba vigilancia activa, constante, profesional.
Y yo no había notado nada.
—Tenemos un problema —dije al entrar, cerrando la puerta detrás de mí.
Sebastián levantó la vista de los documentos que estaba revisando. Una mirada a mi expresión y ya estaba de pie.
—¿Qué pasó?
Le mostré el teléfono. Observó la imagen duran