Los fragmentos eran demasiado exactos para ser invención.
Alguien los había vivido.
Y esa persona seguía dentro.
Carolina llegó a las ocho en punto con la laptop abierta y dos horas de trabajo ya encima.
Valentina cerró la puerta del despacho.
Se sentaron.
—Cuéntame todo lo que tenemos —dijo Valentina.
Carolina giró la pantalla.
Capturas de la cuenta anónima: una docena de publicaciones en los últimos cuatro días, cada una con un fragmento diferente. No fichas técnicas. No datos verificables pú