La sala de prensa del hotel tenía veinte sillas.
Llegaron dieciséis periodistas.
No los tres que habían confirmado. Dieciséis. Los tres habían hablado con colegas. Los colegas habían hablado con otros. El documento bajo embargo había producido el efecto que producen los documentos que tienen la forma correcta: antes de publicarse ya tienen temperatura propia.
Valentina lo notó cuando entró a la sala a las diez y cincuenta.
Dieciséis personas con grabadoras y portátiles y la postura específica d