Clara
Despierto con la sensación de que llevo cinco años conteniendo la respiración y que, si no hablo ahora, voy a ahogarme para siempre. Liam todavía duerme cuando tomo el teléfono y me quedo mirándolo unos segundos antes de marcar. No tengo preparado ningún discurso brillante, solo la certeza de que ya no puedo seguir escondiéndome detrás de excusas.
Evelyn contesta al tercer tono.
—¿Clara? —su voz suena sorprendida, pero no fría.
—Sí… hola. —Trago saliva—. ¿Tienes un momento?
Hay una breve