Nathaniel
Ya no tiene sentido fingir. Esa es la única verdad que me queda mientras observo el reflejo de mi rostro en el vidrio oscuro del auto, ajustándome la bata médica con una calma que no es real, pero que he aprendido a fabricar durante años. El cubrebocas cubre la mitad de mi cara, el gorro oculta mi cabello, y cuando me coloco los guantes siento que estoy entrando en un papel que me queda demasiado bien, porque al final de todo esto siempre se trató de eso, de interpretar, de convertir