Sebastian
El sonido del disparo todavía vibra en el aire cuando todo se detiene.
No hay transición, no hay tiempo para entenderlo, solo ese estruendo seco que parece partir el mundo en dos y un silencio posterior que me deja completamente vacío. Durante un segundo no siento nada, ni el peso de mi cuerpo, ni el dolor en los músculos, ni siquiera el aire entrando en mis pulmones, solo esa ausencia brutal que me congela en el sitio.
No sé quién disparó, no sé a quién le dio.
Mis manos siguen afer