Clara
El sonido del mar vuelve a envolverlo todo, pero esta vez no hay dolor detrás, no hay recuerdos que pesen como cadenas ni decisiones que me arranquen el aire del pecho, esta vez solo hay calma, una calma profunda, de esas que se sienten en los huesos, como si el mundo por fin hubiera encontrado su lugar y nosotros con él.
Estoy de pie frente al mismo océano que vi aquella noche, siete años atrás, cuando todo empezó sin que yo lo supiera, cuando aún creía que la vida podía romperse en cual