Sebastian
La puerta se cierra detrás de Clara y el eco del golpe resuena más fuerte que cualquier palabra que nos dijimos.
Me quedo inmóvil en medio de la oficina, con las manos apoyadas sobre el escritorio y la respiración pesada, sintiendo esa mezcla insoportable de furia y vacío que solo aparece cuando uno ha cruzado una línea que ya no puede desandar. Todavía puedo verla frente a mí, con los ojos llenos de lágrimas, diciendo que me ama, y lo peor es que esa frase no me da rabia, me duele. M