La vida siempre se encarga de cobrar cada uno de los actos mal hechos que cometemos.
Gabriela estaba ocupada organizando los preparativos de su viaje y de su próxima boda, cuando recibió una visita inesperada.
Al abrir la puerta quedó completamente sorprendida.
Frente a ella estaba Sor Sonia, la monja que años atrás le había dicho que huyera del convento y escapara de aquel lugar.
La misma que, en secreto, había ayudado a cambiar su destino.
Gabriela la miró confundida.
-¿Sor Sonia...? ¿Q