La desesperación obligó a Joel a jugar su carta más arriesgada. Con Doña Leonor debatiéndose entre la vida y la muerte en el hospital y Gerard vigilando cada uno de sus movimientos, sabía que el tiempo jugaba en su contra. Necesitaba saber exactamente dónde estaba parado. Si la matriarca moría, ¿qué pasaría con la fortuna? ¿Qué pasaría con las acciones de la compañía Scaleberry? Él no iba a esperar a que abrieran un sobre cerrado para enterarse de su destino.
Esa misma tarde, Joel se citó en