Por fin, después de trotar al menos hora y media, y cuando el sol ya estaba empezando a calentar, entre de nuevo al ático. No pensé en nada más, ni siquiera en lo mucho que rugía mi estomago solicitando comida, simplemente me deje caer en el primer sofá que se me atravesó. Todo mi cuerpo estaba cubierto de sudor y respiraba ajetreada.
Ahora confirmaba que Mijaíl era un psicópata mucho peor que Alexey y ambos eran tal para cual. Agradecía a todos los dioses del Valhalla, que no se encontraba a m