—Estoy de acuerdo con mi esposo, prefiero que Dominika lleve una vida normal y que disfrute cada una de sus etapas. —afirme caminando de nuevo a la salida del internado. La directora me seguía muy de cerca, mi respuesta tampoco la había complacido del todo.
—De acuerdo, aunque es una pena… —admitió entre dientes. Ignore lo que decía para evitar una discusión en este lugar. Entonces recordé algo más que debía decirle.
—Todavía Dominika no debe enterarse que su padre está casado, solo él debe de