—¿Qué es lo que quieres? —jadee cansada. Los pulmones me ardían y quizás pronto necesitaría tomar aire fresco. Todo a mi alrededor olía pantanoso, apestaba a suciedad.
Yukata estiró una mano hacía mi mejilla, la simple visión de su rostro me daba asco. Aparte mi rostro de un halón, ni siquiera soportaba su tacto. Una sonrisa irónica apareció en sus labios. No le di el gusto de apartar mi mirada. La mantuve firme, retadora. Él fue el primero en apartarla. Sonreí ante la pequeña victoria que obte