El corazón aun me latía con fuerza cuando llegue a la fortaleza. El Boss se había quedado en el club resolviendo unos negocios, lo cual agradecía porque después de nuestra última conversación, no creía poder soportar estar en el mismo espacio con él.
“Yo seré el único que te satisfaga”.
De solo recordar la forma en que pronuncio esa simple oración me sentía ofuscada. Había conocido muchos hombres atractivos durante toda mi vida y a pesar de todo, también estuve casado con uno. Entonces no compr