—Cuéntame una historia. —pidió de pronto, tomándome por sorpresa. Lo mire con el ceño fruncido. ¿Hablaba en serio?
—¿Cuántos años tienes? ¿Cinco? —pregunté con sarcasmo.
Alexey negó, moviendo la cabeza de un lado al otro. Se veía tan cansado que por un momento casi cedo inmediatamente a su petición. “Casi” es la palabra clave. Por supuesto que sabía que terminaría contándole un maldito cuento, pero eso no evitaba que rechazara el momento y rezara para que lo olvidara.
—¿Sabes a cuentas personas